Shhh, calla, no te excuses. No, no me lo digas. Y no, no me interesa escucharte. ¿Porqué? Porque no necesito saber porque hiciste esto o dejaste de hacer aquello.
Me dan igual tus razones. Me dan igual tus inquietudes. Así los has decidido y así va a quedar. Porque no hay vuelta atrás.
Las excusas te valen a ti, para que te sientas mejor, para no sentirte culpable. Pero a mi no. A mi no me sirven, el daño está hecho. Y llámame egoísta, pero también sufrirás tú aunque solo sea el sentimiento de culpa.
Sentimiento que dudo mucho sientas, valga la redundancia. Quien la hace la paga. Y quien la hace no la siente.
Así que allá tú si te sientes bien auto excusándote. Allá tú si así eres feliz pero a mi no me la das.
Llámame chulo, cabrón, hijo de puta y egoísta. Llámame de todo, como hacen los que no me conocen. Pero no me llames más. Podemos haber sido novios, amigos o familia pero ahora no somos nada. Ni lo volveremos a ser. Por tu culpa, no la mía. Por haberlo hecho y no pedirte yo explicaciones. Las explicaciones para los tontos. A mi inteligencia me sobra.
Porque en esta vida hay muchísima gente cobarde, egoísta y que piensa que actúan bien. Creen que uno no se da cuenta de cuando meten la pata y creen que todos les ríen las gracias. Pero tarde o temprano se darán una buena hostia. Porque no todos somos tan imbéciles de seguirles el juego.
A mis amigos, que me recuerdan y me quieren no tengo que decirles palabras, sería poco premio para ellos.
A los que no lo son, a los que me juzgan sin tomar un café conmigo, a los que se ocultan tras una máscara falsa siendo las personas más hipócritas e injustas.. A mi no me hacéis daño, estoy mejor sin vosotros.
Me dan igual tus razones. Me dan igual tus inquietudes. Así los has decidido y así va a quedar. Porque no hay vuelta atrás.
Las excusas te valen a ti, para que te sientas mejor, para no sentirte culpable. Pero a mi no. A mi no me sirven, el daño está hecho. Y llámame egoísta, pero también sufrirás tú aunque solo sea el sentimiento de culpa.
Sentimiento que dudo mucho sientas, valga la redundancia. Quien la hace la paga. Y quien la hace no la siente.
Así que allá tú si te sientes bien auto excusándote. Allá tú si así eres feliz pero a mi no me la das.
Llámame chulo, cabrón, hijo de puta y egoísta. Llámame de todo, como hacen los que no me conocen. Pero no me llames más. Podemos haber sido novios, amigos o familia pero ahora no somos nada. Ni lo volveremos a ser. Por tu culpa, no la mía. Por haberlo hecho y no pedirte yo explicaciones. Las explicaciones para los tontos. A mi inteligencia me sobra.
Porque en esta vida hay muchísima gente cobarde, egoísta y que piensa que actúan bien. Creen que uno no se da cuenta de cuando meten la pata y creen que todos les ríen las gracias. Pero tarde o temprano se darán una buena hostia. Porque no todos somos tan imbéciles de seguirles el juego.
A mis amigos, que me recuerdan y me quieren no tengo que decirles palabras, sería poco premio para ellos.
A los que no lo son, a los que me juzgan sin tomar un café conmigo, a los que se ocultan tras una máscara falsa siendo las personas más hipócritas e injustas.. A mi no me hacéis daño, estoy mejor sin vosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario