Me gustaria poder estrecharte las manos al darte las gracias. Poder darte un abrazo, de esos que duran siglos y dan calor hasta en el hielo. Recibir una palmada en la espalda, una sonrisa o un “olé” tuyo.
Me encantaría poder darte las gracias más allá que mi pensamiento, con una mirada al cielo o soñando contigo. Porque eres tú quien me ayuda a tomar las desiciones correctas. El que me ha llevado por este camino que estoy recorriendo.
Eres tú, junto a ella, mi motor, mi fuerza y mis ganas de levantarme para empezar el día. Ella me da la alegría, el orgullo, el cariño que necesito. Tú me das la fuerza, me sostienes para que coja aliento y me levantas cuando caigo.
Me enseñas a esquivar las balas. A no desfallecer aunque no tenga fuerzas. Que todo esfuerzo tiene su recompensa y asi me lo estás demostrando.
Sudor, lágrimas me está costando. Han pasado tantas cosas desde que cerré aquella puerta en tan poquisimo tiempo. Tantas que no puedo contarlas aunque me concentre en ello.
Gracias a ti ya aprendí que me ha tocado vivir lo que no esperaba. Quizás lo que no correspondia a alguien tan joven, con tan poca experiencia en todo. Y todo tan rápido como un rayo y tan denso como una avalancha de nieve.
Pero me enseñaste a sobrellevarlo, a poder con todo. Ahí estabas tú, sonriendome, empujandome, levantandome o aplaudiendome, aunque fueras el único. Aunque no supiera de que color era la camisa que llevaras. Sin poder saber si sonreias o llorabas de alegría. Pero ahí estabas, cuidándome, arropándome para que no me pasara nada y pudiera salir airoso.
Y vaya si lo hice. Aquí estoy, con cuatro vidas a mis espaldas y con la sensación de aún no saber nada. A la espera de que venga todo de frente, que ya tengo ganas.
Porque ya no tengo miedo, ahora sé que siempre estarás como lo has estado. Que si hemos conseguido esto, ¡qué no podremos!. Queda mucho camino por recorrer, muchas ostias que darme y muchas alegrías por recibir. Paso a paso, como hasta ahora. Sin prisa. Sabiendo ver los errores para corregirlos. Volviendo a empezar si fuera preciso. Aquí o allá, con este o con aquella. Mañana, pasado o ayer. Da igual. Ya no me da miedo lo nuevo. No temo por qué vendrá ni suspiraré por lo que se fue. Abrazaré lo presente, como si fueras tú. Abrazaré todo lo que me has dado y lo iré puliendo y mejorando con el paso de los años.
Para que, cuando llegue el dia que vuelva a verte pueda darte las gracias con la cabeza alta y orgulloso de lo que llegué a ser... querido viejo..
No hay comentarios:
Publicar un comentario