miércoles, 18 de agosto de 2010

Yo lo elegí.

Me encanta llegar a casa cansado, sin casi poder con mi cuerpo y quitarme la ropa rápidamente. Sentir esa sensación de que empieza a respirar tu cuerpo tras horas con la ropa aprisionándolo, dándole calor.
Quedarme desnudo y encender la ducha. Notar esa agua fresca, o tibia según el clima de ese día, como refresca la piel. Como me devuelve la hidratación perdida y como me relaja los músculos, los nervios y hasta los huesos.
Salir mojado con la toalla liada y echarme en la cama mientras veo la televisión.
Me encanta quedarme medio tonto-medio dormido pensando en ella, en aquella o qué carajo, pensando en mi, que ya tocaba.
Me encanta una cerveza fría cuando me levanto, otra mientras como y otra antes de acostarme.
Me encanta montar en moto, notar como se revoluciona ese motor cada vez más fuerte debajo de mis piernas. Me encanta acostarme a las 8 de la mañana después de dos días de intenso trabajo. Repetir el proceso del principio y levantarme a las tantas. Levantarme a las 3 de la tarde según el reloj. Pero me da igual. Porque me encanta.
Porque también me encanta pasarme una tarde restregando espuma de afeitar por la cara de mis compañeros, porque somos como niños disfrutando de nuestra compañía.
Me encanta tener tres días libres y exprimirlos hasta su último segundo. En la noche, bajo el sol o tras unas sábanas.
Me encanta engañarlas. Decirles que tengo esto, que soy así o que actúo asá. Porque ya me cansé de ser el casco azul, el tonto. Ahora disfruto y no me arrepiento.
Los remordimientos para los débiles que vida solo hay una.
Si no me aguantas es fácil, la puerta está ahí.
Porque me encanta que me llamen simpático pero más me gusta que me digan chulo. Que nadie me aguanta.
Me encanta que hablen mal de mi, los piropos para quien los necesite.
Y me encanta emborracharme. Me encanta la piscina de mi piso. Me encanta vivir en una ciudad de 6 millones de personas.
Me encanta salir a la hora que sea en el día que fuera y encontrar todo a reventar.
Me encanta no aburrirme. Me gusta divertirme.
Me gustas tú. Pero también ella. Y también disfruté de aquella. Sin embargo aquella me la pegó. Y a la otra no conseguí engañarla.
Me encanta tomarme esto como una partida en la que empiezo de cero cada mañana, cada tarde y cada noche.
Adoro saber que tengo un compañero, un amigo, dispuesto a hacer cualquier cosa a cualquier hora del día. A reírnos hasta quedarnos sin voz. A volver a emborracharnos. A volver a engañarlas.
A volver a dormir hasta las tantas.
Porque me encanta ser un responsable, un trabajador, un serio y una buena persona mientras trabajo pero más me gusta, más disfruto ser yo mismo cuando nadie me mira, cuando nadie me vigila y le importa una puñetera mierda quien soy.
Porque esto es así.
Porque yo lo elegí.

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