Volvemos a arrancar. A movernos. A vestirnos en otra habitación. Volvemos a usar otro ascensor, a aprender donde está el kiosko, donde queda el mercadona y cuanto de lejos hay un bar.
Volvemos a memorizar calles, tiendas y callejones.
Volvemos a aprendernos rutas al trabajo, al relax, a casa y porqué no decirlo, a la fiesta.
Volvemos a ver nuevas caras, esta vez 100 diferentes diarias. A conocer gente nueva, a intentar hacer amistades diferentes, sin olvidar las antiguas.
Volvemos a dormir en otra cama. A tender la ropa en otro cordel y a cambiar el ritmo de vida.
20 años, 5ª Comunidad Autónoma diferente, 6ª casa diferente, mismo sueño, mayor ilusión...
Parece que esto de vivir a impulsos me está haciendo aprender mucho, rápido y deprisa. Sin tiempo a mirar atrás.
¿Arrepentido? JAMÁS.
Volvemos a memorizar calles, tiendas y callejones.
Volvemos a aprendernos rutas al trabajo, al relax, a casa y porqué no decirlo, a la fiesta.
Volvemos a ver nuevas caras, esta vez 100 diferentes diarias. A conocer gente nueva, a intentar hacer amistades diferentes, sin olvidar las antiguas.
Volvemos a dormir en otra cama. A tender la ropa en otro cordel y a cambiar el ritmo de vida.
20 años, 5ª Comunidad Autónoma diferente, 6ª casa diferente, mismo sueño, mayor ilusión...
Parece que esto de vivir a impulsos me está haciendo aprender mucho, rápido y deprisa. Sin tiempo a mirar atrás.
¿Arrepentido? JAMÁS.

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