lunes, 30 de agosto de 2010

Te hablo..

-- ¡¡Loco!! [acostumbraba a llamarle así cada vez que se lo encontraba. Era muestra de cariño, de confianza].

-- ¡Oye! No pases de mi.


-- ¿Oye…? ¿Me estás escuchando?

[Su semblante cambió, su sonrisa se fue y con ella la luz de sus ojos. Él no estaba para reír en ese momento y ella se estaba dando cuenta. Lo conocía desde hacía años, bastaba mirarle un segundo a los ojos u oírlo respirar para analizarlo y saber lo que necesitaba].

-- Nene… ¿qué te pasa? Cuéntamelo.. [le decía con la voz más dulce que jamás oyó mientras le rodeaba con sus brazos].

Es.. Es ella..  No puedo decir que no puedo más, porque esto no me matará pero sí que me lo está haciendo todo más difícil. La necesito tanto… Conmigo, a mi lado.. La necesito. Tengo un nudo en el estómago que amarraría cualquier barco. Estoy ardiendo y no tengo fiebre y la impotencia me ha hecho preso y ahora no me deja ir. Mírame, aquí estoy, llorándole y ella ni si quiera se da cuenta. Es tanto lo que siento por ella que podría pasarme días describiéndola. Es tanto lo que haría por ella que quizás sería hasta perjudicial para mi…

-- Pero si de eso ya hemos hablado… Me contaste que lo habías superado, que ya quedó atrás y que eras una persona nueva.

¿Superado? Esto no es más que el principio, el de mi final. A más crezco, a más la conozco, más la amo.

-- Cielo… ¿Cómo puedes estar así? Mírate, sentado llorándole a alguien que no te merece. Alguien que te ha robado día, meses… años de tu vida y no te los ha devuelto. Una persona que te engañó con su dulce cara y sus aún más dulces labios. Jugó contigo, te engañó y te hizo sentir pequeño para poder controlarte en la palma de su mano. Bien sabe Dios que te quiero desde que te conozco y que jamás quisiera hacer yo daño, pero debo decirte las cosas como son, tienes que asimilarlo. Ella ya no está, se fue y tú mismo dijiste que lo hizo sin darte nada más a cambio. ¿Crees que ahora se acuerda de ti? ¿De verdad piensas que mientras otro la abraza se acuerda de ti por un solo instante? Eres carne de cañón, sus sobras. No eres más que pasado para ella y eso lo sabe, porque está viviendo su presente, cosa que parece que tú no quieres hacer anclándote en algo que no volverá por más que lo implores.

No es por ella..

-- …Cariño, no te entiendo. Perdóname por lo que te he dicho sabes que mi intención..

Lo sé [mientras le cogía la mano y le sonreía, ya no lloraba], sé que tú intención es protegerme, como siempre ha sido. Pero en esto poco puedes hacer que no hayas hecho ya…
-- Dime qué es.

Yo te hablaba de la persona que lleva ocupando mi cabeza desde antes de conocerla. De ese ideal que todos tenemos y que parece nunca encontramos y que yo puedo ver y tocar cada día. Te hablo de alguien con una belleza tal que ningún pintor sería capaz de reflejar. Alguien que cuando sonríe te hace sentir tranquilo, en paz. Con quien disfruto cada minuto que paso junto a ella. Con quien desearía pasar mis días y vivir mis noches. Te hablo de alguien a la cual amaría cada día con la misma intensidad que el primero, aún habiendo pasado 70 años. Alguien a quien llenar de harina mientras cocinamos y con quien disfrutar de un viaje los dos solos, sin más preocupación que el besarnos mil veces antes de dormir.
Te hablo de alguien a la que regalar mi corazón, mis lágrimas y mis mejores momentos. La abrazaría con mi paciencia y mi compresión deseando no soltarla nunca pues cada segundo que pasara sin verla sería como volver a partir de cero. Pues la amo, la quiero y la deseo de la forma más ardiente que puedas imaginar. Sé que es mi complemento, la que determina mi ser y mi forma de caminar. Sé que es por ella por lo que existo. Que yo no tengo más razones de estar en este mundo que la de cuidarla y hacerla sentir amada.
Te hablo de alguien alegre, de alguien risueña. Espontánea, atrevida, generosa, sensual, bella, querida y admirada, hasta por aquellos que no la conocen porque aquel que la conoce es incapaz de decir una palabra agria sobre ella.
Porque me encandiló son su sonrisa, con su cariño desinteresado y su saber escuchar. Te hablo de alguien que me ha enseñado a querer, aún cuando estaba con otra persona. Sí… aún cuando creía querer a esa que has descrito, pensaba en ella. Me sentía sucio y miserable, pues ella no se merece comparación alguna. Debería ser pura y única y dedicarme en cuerpo y alma solo a ella y yo no lo hacía.
A cambio, he seguido haciendo como si no existiera, como si no la necesitara. Y aquí me ves, llorándole, necesitándola.
Te hablo de quien tiene el poder de darme la felicidad plena. De alguien que puede cambiar mi pasado, mi presente y mostrar el más bello de los futuros.
Te hablo de alguien a quien besaría bajo mis sábanas y acariciaría sobre una playa. Te hablo de ella, la única, mi vida, mi ser, mi niña…


Te hablo de ti..

No hay comentarios:

Publicar un comentario